Esta historia empezó el ultimo día de las fiestas patronales del pueblo Cadalso de los Vidrios,En el almacén de una pequeña tienda de dicho pueblo.
Una mañana me avisan de que una gata había hecho de su hogar la parte trastera de una tienda, la cual no tenia ningún sitio donde resguardarse de la lluvia, viento y cualquier tipo de fenómeno meteorológico que pudiera ocurrir. me acerque hasta allí con la única intención de llevarla algo de comida y una pequeña mantita para que no pasara frió ya que empezaban las lluvias y a refrescar por las noches.
La sorpresa cuando entro y veo a dicha gata es que detrás suya se escondía una pequeña cría sin ni siquiera haber abierto los ojos, a partir de ese día comencé a ir todos los días a verlas y cogerla mas cariño a la pequeña, fui la primera en ver como empezaba a dar sus primeros pasos, de que pasara de no ver nada solamente poder oler a su madre a que pudiera ver en el sitio que estaba y a la mama tan bonita que tenia, sus primeros juegos con una vieja escoba que había tirada en el suelo, de sus hermanos nunca supe nada, pero lo mas seguro es que no les pasara nada bueno, y esa pequeña tuvo la gran suerte de seguir a su madre y que esta la protegiera y llevara a un sitio seguro sin coches ni nada que la pudieran hacer algo malo.
Pasaban los dias y ya entro en mi las ganas de quedarme con ella, ya que sabia que en la calle no es un sitio para un animal y comencé a intentar convencer a mi madre para que me dejara quedármela, y ella cedió, yo sabia que a ella también la daba pena dejarla en la calle y me dejo llevármela con la condición de que limpiara todos los días su cajón de arena y que no la faltara nada.
tuve que esperar un tiempo, ella seguía mamando y mi madre me dijo que en cuanto pudiera comer por si sola me la podría llevar, a si que yo todos los días la ofrecía algo de comer para ver si ese era el gran día de poder llevármela.
Llego el día, subí a la tienda y la vi allí con su mama, las dos me miraron como si supieran lo que iba a pasar, cogí a mi pequeña y la metí en mi mochila, viendo como me miraba la madre, me moría de la pena por dejarla sin su cría que la había cuidado y protegido desde su primer día de vida.
La pobre me seguía por dentro de la tienda hasta que llegamos a la salida me miro como si supiera que esa seria la ultima vez que vería a su pequeña. aun así yo seguí subiéndola comida por que no podía verla con hambre y a parte, que la había cogido mucho cariño.
Con suerte un hombre muy amable la vio y decidió llevársela a su casa de Madrid, ya que al igual que ami, nos había enamorada esa cara inocente sin culpa de que la hubieran abandonado, una gran alegría para acabar el día.
Su primera vez fuera de su refugio
Salimos de la tienda, antes habiéndonos despedido de Mila (dueña de la tienda) la que también habia cogido mucho cariño a la gatita
Al salir todo para ella era nuevo y el ruido de los coches la daba muchísimo miedo, como era razonable ya que donde se había criado no se escuchaba ningún ruido y la tranquilidad de estar con su madre la relajaba.
Llegamos a casa de mis abuelos, donde se la enseñe a mi abuela de la que ya le había hablado de la pequeña, la saque de la mochila, todo para ella era extraño, pero ni se asusto ni quiso escaparse
Primer dia en su nueva casa
El primero que fue a recibirla fue nuestra otra mascota Ghuss un gran miembro para la familia, al principio como era de esperar no se llevo muy bien con el, aun que Ghuss solamente quisiera conocerla y jugar con ella.
Nos costo un par de días que Mota, el nombre que la puse, se llevara bien con el, pero lo termine consiguiendo y ahora se quieren con locura y son inseparables.
Como trato que hice con mi madre me tocaba limpiar e ir a bajar a comprar todo lo que necesitaba, pero con saber que era solo mía y que podría verla todos los dias me bastaba.
No la dejaban entrar en casa, decían que llenaría todo de pelos y estropearía las plantas de mi madre, asique la limpie el garaje y esa empezó a ser su nueva casa, un espacio muy grande y calentito donde ella tendría todo lo necesaria para que estuviera agusto y no la faltara nada nunca.
Pasados varios meses
Con el tiempo mi madre levanto esa normal de que no pudiera entrar dentro de casa y ella misma a escondidas para que yo no lo viera, por las mañanas cuando yo me iba a clase ella la dejaba entrar e incluso dormir en su cama, como era de esperar ella la puso un nombre completamente distinto al que yo le había puesto y era el oficial (Cuki la llamaba) esta claro que la gata no es que la hiciera mucho caso por el nombre que la llamaba pero se la veía que cada día la quería mas, y la consentida todos los caprichos que quería, como una loncha de jamón york o un trocito de salchicha, esas cosas que antes de que se uniera a nuestra gran familia de mascotas, me advirtió que no hiciera.
Ya tenia nueve meses
Desde que la acogimos de la calle y la dimos un lugar calentito para que pasara las noches frias de invierno y no se mojara Mota ya empezaba a salir a dar un paseo como hacen la mayoria de gatos.
Se podia tirar desde por la mañana hasta por la noche de "pingo" como decía mi madre, pero estaba claro que ella no se quedaba sin su loncha de jamón antes de irse a dormir.
Yo lo llamaba el "ritual de por la noche" que consistía en engañarla con el jamón para que entrara dentro del garaje para encerrarla para que no la pegara ningún gato ya mas mayor de nuestra zona, por que había muchísimos y todos venían a comerse la comida de la pobre.
No siempre lo conseguía y algunas noches me tocaba estar hasta las tantas esperándola.
Después del primer cumple de Raúl
Mota empezó a engordar y mi madre me decía que seria de tanto jamón, salchichas, salmón...
pero yo la notaba distinta estaba mas tranquila, ya no era esa gata "loca" que se te tiraba al brazo para jugar y que salia por las noches, ahora se quedaba mas tiempo en casa esta claro que seguía saliendo, pero yo la veía mas torpe al saltar y subirse a la cama.
Empecé a sospechar que lo que la pasaba es que iba a ser madre por primera vez, por una parte me alegre y por otra me asuste porque era una gata muy pequeña que no había llegado ni al año para quedarse embarazada. Mi madre lo primero que pensó era en que íbamos hacer con los gatitos ya que ni de broma me iba a dejar quedarme con ellos. La dije que yo me ocuparía de todo, de encontrarles un buen hogar con una familia que los supiera cuidar y querer como se merecían.
Pasaban los días y Mota cada vez estaba mas gorda y solo hacia dormir encima de mi cama y comer, yo la notaba que quedaba poco para que llegara el día, y cada vez estaba mas ilusionada de ver a esas bolitas de pelo que iban a nacer.
Llego el esperado día
Ese día Mota no se despego de mi lado y solo me pedía mimos y estar encima mía.
Estábamos las dos en el cuarto de estar viendo la tele cuando,de repente noto como algo caliente encima de las piernas y me doy cuenta de los que pasa.
Comienzan las contracciones y Mota solo maúlla de los dolores, así que decido bajarme con ella al garaje y avisar a mi madre por que yo era la primera vez que estaba presente en un parto.
La bajo un manta enorme y la subo encima del sofá donde ella dormía, veo como la duele y yo no se que hacer, llamo a mi madre para que baje y me diga si todo va bien y si no es así que tengo que hacer.
Me quería hacer cargo de todo, ya que era mi gata y me había preocupado de ella desde el minuto uno en que la conocí.
Después de un par de horas esperando a que saliera el primer cachorro, por fin veo esa cabecita negra y pequeña, como era de esperar me pongo nerviosa por no saber que hacer, si ayudarla y tirar del pequeño o esperar que saliera por si solo como me había dicho mi madre.
Un par de empujones mas y ya le tenia en mis manos a ese pequeño gatito, ayudo a la gata a limpiarle con un trapo y se le junto a las mamas para que mamara por primera vez.
El resto de hermanos salieron rápidamente excepto el ultimo, que al ser el mas grande y estar la madre ya cansada le costo un poco mas.
Al cabo de cuatro horas de parto ya tenia a su lado a sus cuatro gatitos, todos perfectos y tomando leche, dejo tranquila a la gata por que después de todo ese tiempo lo que mas necesitaba era descansar y estar a gusto con sus crías.
Pasadas dos semanas
Los gatitos ya habían abierto los ojos y correteaban por el patio, era un amor verlos contentos con su madre y yo solo pensaba en el día en que tuviera que regalarlos y despedirme de esos pequeños que los había visto no solo nacer si no crecer y jugar con ellos.
Pasaban las semanas y yo le daba escusas a mi madre de que todavía no había encontrado a nadie para que se los quedara, pero en realidad era que no me quería separar de ellos y quería quedarmelos a los cuatro, pero estaba claro que me iba a ser imposible, porque demasiado que me habían dejado quedarme con la madre en su día como para ahora tener en casa cinco gatos arañandolo todo.
Un día que no quería que llegara
Pasados varios días desde que empezaron a comer por si solos mi madre me aviso de que no nos podíamos quedar con ninguno y que tenia que encontrarles un nuevo hogar.
Poco a poco fui encontrando a gente que los querían pero muchos de ellos no fueron los elegidos ya que yo quería a alguien que los fuera a cuidar bien, mi madre decidió que el gatito negro por completo nos le podíamos quedar ya que se había encariñado con el, por ser el mas cariñoso de los hermanos y el mas tranquilo, así que sumamos otro miembro a la familia con el nombre de Cripi (el cual nos dio momentos muy graciosos pero el destino o alguien al que no le gustaban los animales decidió quitárnoslo y dejarnos con el disgusto a todos los de la familia)
Después de un par de días encontrándoles una nueva casa poco a poco cada uno de los gatitos fue acogido en una nueva familia con casi todos un final feliz.
Transcurrido un tiempo
Tras el embarazo inesperado de la gata decidimos que no tendría mas cachorros, por el bien suyo y el nuestro de no volver a pasar por tener que criarlos y luego despedirnos de ellos, así que por mucho que no quisiera la bajamos al veterinario para castrarla con el fin de que cambiara un poco su actitud de escaparse cada dos por tres y de que no nos viniera con mas sorpresas como la anterior.
Esto hizo que Mota siguiera igual que antes, un poco mas casera pero seguía saliendo igual.
En el presente
Mota ya no vive conmigo por circunstancias familiares pero sigo teniéndola a mi lado ya que subo a casa de mi madre a verla todos los días, y aunque parezca que no, se sigue acordando de mi y de las lonchas de jamón, siempre esta con su ronroneo y refrotandose entre mis piernas
Ghus nuestro perro vive conmigo, pero siempre le subo para que vea a su "novia" y jueguen un rato juntos.



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